
Imagina que estás en medio de la autopista y te va guiando el navegador. “Tome la siguiente salida”. La tomas. “Ocupe el carril de la derecha”. Lo ocupas. “A 200 metros, gire a la derecha”. Avanzas un poco y giras. “En la rotonda, tome la segunda salida”. Te la saltas. “Dije que tomara la segunda salida de la rotonda. Ponga más atención, humano”.
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