
Desde hace años, la comida sin grano para las mascotas es sinónimo de bienestar. Una alternativa más «natural» a esos piensos ultraprocesados a precios de saldo. Sólo por el doble de precio, el sistema inmunológico y alimenticio del animal mejorará enormemente, y puede que incluso así viva más años. O al menos eso piensa un buen porcentaje de los dueños que opta por ellos. El problema es que en muchos casos puede tratarse sólo de una estrategia de marketing sin mejoras efectivas para los compañeros gatunos y perrunos.









