
Abominación culinaria para unos, sustitutivo sostenible para otros, fuente de inagotables ingresos para la industria, la «carne de mentira» ha llegado para quedarse. Lo prueba su exitosa comercialización en las principales cadenas de comida rápida del mundo. Aquellas «hamburguesas vegetales» que imitan el sabor y la textura de tan ancestral manjar encontraron su continuación en el «sushi» falso, y ahora alcanzan el siguiente nivel, el más difícil todavía: la impresión 3D de filetes y chuletones.








