
Todo lo que podía salir mal en la campaña de vacunación europea ha salido mal. ¿Un comienzo dubitativo y retrasado fruto de las cortapisas regulatorias que otros países, como Reino Unido y Estados Unidos, se han ahorrado? Check. ¿Un retraso en la entrega de las dosis que ha obligado a ralentizar las pautas de vacunación completas? Check. ¿Una agria disputa con tu principal proveedor de dosis y la paralización de envíos transfronterizos? Check. Pero no se acaba aquí.








