Como explicaba Jose Luis Gallego, aunque parezcan lo mismo, la meteorología y la climatología son dos áreas de estudio extraordinariamente distintas. A pesar de sus más que notables diferencias, comparten una serie de características. Una de las más notables es la inmensa cantidad de variables (muchas de ellas todavía desconocidas) que añaden a las previsiones realizadas por estas dos disciplinas un gran grado de indeterminación o variabilidad. Seamos sinceros, a todos nos ha fastidiado que en algún momento el señor del tiempo (o la web del tiempo, más habitual en nuestros días) se equivocase. Tenemos la posibilidad de echarle la culpa al meteorólogo, pero eso no sería justo, dado que su predicción, en todos los casos, se ajustaba a los datos y modelos de los que disponía.