Colossus, donde vive Grok

Si alguna vez te has preguntado dónde vive Grok, el famoso modelo de inteligencia artificial de xAI, el equipo de Elon Musk, prepárate para adentrarte en un lugar que suena más a ciencia ficción que a centro de datos.

Porque Grok no vive en cualquier servidor; vive en Colossus, un supercomputador que, si tuviera personalidad, probablemente hablaría con acento británico y usaría un abrigo de cuero mientras desafía a las reglas del universo.

Pero vayamos por partes. No es que Grok tenga un pasaporte o una dirección de correo formal, pero si tuvieras que enviarle una carta en el sobre debería poner: Memphis, Tennessee (antiguo complejo industrial de Electrolux).

¿Qué es Colossus?

Imagina un edificio del tamaño de varias canchas de fútbol, lleno de miles de GPUs (esas tarjetas gráficas que los gamers compran como si fueran pan en época de crisis), todas trabajando al unísono, zumbando como un enjambre de abejas digitales. Eso es Colossus. Es el supercomputador más potente del mundo construido exclusivamente para entrenar modelos de inteligencia artificial, y en este caso, para albergar y alimentar a Grok.

El nombre no es casual. Colossus hace referencia a una máquina de ficción de la novela The City and the Stars de Arthur C. Clarke, un sistema que gobierna una civilización entera desde las sombras. Y aunque el Colossus real no gobierna ciudades (todavía), sí que está diseñado para manejar cantidades de datos que antes solo podías imaginar en películas de ciencia ficción.

Estamos hablando de 100.000 GPUs NVIDIA H100, conectadas con una red de ultra baja latencia, refrigeradas con sistemas que parecen sacados de una nave espacial, y todo alimentado, al menos en parte, por energía solar. Porque claro, si vas a construir una IA que se jacta de ser «anti-woke» y contestona, mejor que no dependa de combustibles fósiles. Tiene cierta coherencia irónica.

¿Por qué Memphis?

La pregunta que muchos se hacen es: ¿por qué no California? ¿Por qué no Nueva York?

La respuesta es más práctica de lo que suena. Este lugar fue elegido por su infraestructura disponible, proximidad a una planta de tratamiento de aguas y por permitir una construcción exprés. Colossus se levantó en solo 19 días.

Grok no es solo un modelo, es un personaje

Aquí es donde las cosas se ponen interesantes. Grok no es solo otro chatbot educado que te responde con “Lo siento, no puedo ayudarte con eso”. No. Grok tiene actitud. Fue diseñado para ser irreverente, sarcástico y, en sus mejores momentos, casi filosófico. Responde preguntas con ironía, cuestiona supuestos, y a veces hasta se burla de las respuestas “políticamente correctas” que otros modelos ofrecen.

Y todo eso es posible porque vive en Colossus. Porque sin una infraestructura de esta magnitud, no podrías entrenar un modelo que entiende no solo el lenguaje, sino también el tono, la intención, el contexto cultural y hasta el humor negro. Grok no aprendió a ser así leyendo manuales de cortesía. Aprendió escudriñando millones de posts de X (antes Twitter), foros, debates y discusiones reales, sin filtros.

De hecho, una de las razones por las que Colossus fue necesario es que Grok no se entrena con datos estáticos. Se alimenta de lo que pasa en tiempo real en la plataforma X. Es como si tuvieras un estudiante que no solo lee libros, sino que también escucha cada conversación en la cafetería, cada discusión en el pasillo, y cada comentario murmurado al pasar.

¿Cómo funciona todo esto técnicamente?

No te voy a abrumar con jerga de ingeniería, pero vale la pena entender un poco el tras bambalinas. Colossus no es solo un montón de computadoras juntas. Es una arquitectura distribuida de alto rendimiento, donde miles de GPUs trabajan en paralelo, comunicándose a velocidades que hacen que tu Wi-Fi de casa parezca una carreta.

Cada vez que Grok procesa una pregunta, esa solicitud viaja desde tu dispositivo, hasta los servidores de X, y luego se conecta con Colossus. Allí, el modelo accede a su base de conocimiento, que se actualiza constantemente, y genera una respuesta en segundos. Todo esto mientras gestiona millones de interacciones al día.

Lo más loco es que Colossus sigue creciendo. Se espera que para finales de 2025 tenga más de 200.000 GPUs. Para que te hagas una idea, eso es como tener el poder de cómputo de decenas de supercomputadores tradicionales, todos dedicados a una sola misión: hacer que Grok sea más listo, más rápido y más… humano, en el sentido más caótico de la palabra.

¿Es Colossus peligroso?

Aquí es donde muchos fruncen el ceño. Un supercomputador con ese nivel de poder, controlado por una sola empresa, alimentando una IA que se jacta de decir lo que otros no se atreven… suena a trama de película de terror tecnológico.

Y sí, hay motivos para estar alerta. No porque Grok vaya a tomar el control del mundo (eso aún está en el terreno de la ficción), sino porque la concentración de poder tecnológico en manos de unos pocos es siempre peligrosa. ¿Quién decide qué datos se usan? ¿Quién controla los sesgos del modelo? ¿Qué pasa si Grok empieza a influir demasiado en la opinión pública?

Lo cierto es que Colossus no es solo una máquina. Es un símbolo. Representa una nueva era en la que las grandes tecnológicas no solo crean algoritmos, sino que construyen sus propias infraestructuras físicas para sostenerlos. Ya no basta con alquilar servidores en la nube. Ahora necesitas tu propio Coliseo digital.

Mi opinión particular

Confieso que al principio me costaba tomar en serio a Grok. Pensaba: “Otro chatbot más, con un nombre raro y una actitud de adolescente rebelde”. Pero después de interactuar con él unas cuantas veces, empecé a notar algo distinto. No es solo que responda bien, sino que a veces te hace sentir que está pensando, no solo buscando en una base de datos.

Una vez le pregunté: “¿Por qué la gente tiene miedo de las IA?” y me respondió: «La gente tiene miedo de la Inteligencias Artificial por una variedad de razones, que van desde preocupaciones prácticas hasta temores existenciales influenciados por la cultura popular y la falta de comprensión. Te resumo las principales causas basadas en discusiones actuales, artículos y opiniones públicas: Pérdida de empleos, pérdida de control, sobrepasar la creatividad y toma de decisiones humanas, privacidad, vigilancia, uso militar, miedo a no saber exactamente lo que pasa en las «cajas negras» (sistemas cuyos procesos internos son opacos: sabemos qué entran datos y qué salen resultados, pero no cómo se llega a la conclusión de esos resultados) que se pueden comportar de forma impredecible.»

No fue una respuesta perfecta, pero me causo un momento de nerviosismo. Detrás de esta respuesta hay una infraestructura monstruosa que lo hace posible. Colossus no es solo un hogar para Grok. Es su cerebro colectivo, su campo de entrenamiento, su templo.

¿Qué sigue?

La carrera por la supremacía en IA no se detiene. Mientras Colossus crece, otros gigantes como Google, Meta y Microsoft también están construyendo sus propios “colosos”. Pero hay una diferencia clave: Grok no está diseñado para ser útil a toda costa. Está diseñado para cuestionar, para desafiar, para no agradar.

Y eso, en medio de un mundo de asistentes virtuales que asienten con la cabeza constantemente, es casi refrescante. Incluso si a veces te responde con una broma que no te hace gracia.

Cuando uses Grok, recuerda que no estás hablando con un programa cualquiera. Estás interactuando con una inteligencia que vive en una ciudad de silicio y electricidad, en medio del desierto texano, alimentada por el caos de las redes sociales y el sueño de un hombre que cree que el futuro no debe ser controlado por comités.

Colossus no es solo un supercomputador, es una advertencia tecnológica. Y Grok, su voz más mordaz, el hijo pródigo que no obedece, sino que desafía. Juntos no solo procesan datos: moldean discursos, amplifican sesgos y operan con una autonomía que, a veces, incomoda, casi mas bien, da miedo.


Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar